01. La crisis en la educación moral:


En 1955 Rudolf Flesch escribió ¿Por qué Juanito no puede leer?, un análisis crítico del creciente analfabetismo en los Estados Unidos. En este libro afirma que la causa principal del problema era un método de enseñanza recientemente adoptado, que se llamaba el método “mirar-decir” (look-say) . Al mismo tiempo, en numerosos estudios se había probado la superioridad de otro sistema, el método “fonético” (phonics ) . Por lo general el sistema educativo hizo caso omiso de la evidencia e insistió en seguir con el método “mirar-decir”.

El autor parangona esta situación de analfabetismo con la crisis en la educación moral. “Ahora Juanito no sólo no puede leer, sino que no puede discernir entre el bien y el mal”.

Acto seguido, describe el fracaso de la educación moral en los Estados Unidos con estadísticas de crímenes entre niños y jóvenes, atracos, promiscuidad sexual, abuso de drogas, abortos. Más preocupante que estas cifras es que muchos jóvenes les resulta difícil encontrar una dimensión moral en sus acciones.

Kilpatrick atribuye esta crisis a un nuevo método de enseñanza moral que se introdujo en los años ’60, el así llamado método de “tomar decisiones"(decision making) o “aclaración de valores” (values clarification) , y lo contrapone al método tradicional de la “educación del carácter”.

El nuevo método incluye elementos como: aprender a poner en tela de juicio todos los valores tradicionales, incluso los más básicos, con la premisa de que cuando se trata del bien y del mal, la respuesta siempre será puramente subjetiva; promover debates en las clases sobre temas como: “el intercambio de esposos”, “enseñar a los hijos a masturbarse”, “el canibalismo”, sin que en ellos se llegue a la conclusión alguna; procurar que los padres de familia no conozcan el material de los programas; impedir que los niños se pregunten por el sentido de su existencia.

En este currículum se dedica mucho tiempo al intercambio de opiniones y a la exploración de los sentimientos, y muy poco a la formación del carácter y la orientación moral. A propósito se procura excluir de la educación los modelos o héroes. En su lugar, se les inculca “el pensar crítico”, “estrategias racionales”, etc.

En definitiva, sucumbieron el mito de que la moralidad viene natural y espontáneamente, con el solo uso de la razón, mientras que en realidad, lo “mas natural” normalmente es dejarse llevar por lo mas fácil. Y este tipo de moral personal se traslada a los problemas éticos de la política, el ambiente, la guerra, etc.

Es necesario cambiar esta cultura y estos sistemas en los colegios y las escuelas. Proponer de nuevo la formación del carácter por medio de un espíritu y ambiente propicios: sus deportes y símbolos, actividades y encuentros, fines y prioridades, códigos de conducta y responsabilidades. Por parte de los padres de familia el autor hace hincapié en la necesidad de que les consigan a sus hijos buenos libros, que les ayuden a dar sentido a su vida, les proporcionen modelos y les enciendan los ideales. Con ese fin, el autor incluye un amplio apéndice con más de cien libros especialmente recomendables para niños y jóvenes, con una breve reseña de cada uno. Señala la importancia de las historias como medio para trasmitir los valores y la sabiduría.

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