01. La crisis en la educación moral:


En 1955 Rudolf Flesch escribió ¿Por qué Juanito no puede leer?, un análisis crítico del creciente analfabetismo en los Estados Unidos. En este libro afirma que la causa principal del problema era un método de enseñanza recientemente adoptado, que se llamaba el método “mirar-decir” (look-say) . Al mismo tiempo, en numerosos estudios se había probado la superioridad de otro sistema, el método “fonético” (phonics ) . Por lo general el sistema educativo hizo caso omiso de la evidencia e insistió en seguir con el método “mirar-decir”.

El autor parangona esta situación de analfabetismo con la crisis en la educación moral. “Ahora Juanito no sólo no puede leer, sino que no puede discernir entre el bien y el mal”.

Acto seguido, describe el fracaso de la educación moral en los Estados Unidos con estadísticas de crímenes entre niños y jóvenes, atracos, promiscuidad sexual, abuso de drogas, abortos. Más preocupante que estas cifras es que muchos jóvenes les resulta difícil encontrar una dimensión moral en sus acciones.

Kilpatrick atribuye esta crisis a un nuevo método de enseñanza moral que se introdujo en los años ’60, el así llamado método de “tomar decisiones"(decision making) o “aclaración de valores” (values clarification) , y lo contrapone al método tradicional de la “educación del carácter”.

El nuevo método incluye elementos como: aprender a poner en tela de juicio todos los valores tradicionales, incluso los más básicos, con la premisa de que cuando se trata del bien y del mal, la respuesta siempre será puramente subjetiva; promover debates en las clases sobre temas como: “el intercambio de esposos”, “enseñar a los hijos a masturbarse”, “el canibalismo”, sin que en ellos se llegue a la conclusión alguna; procurar que los padres de familia no conozcan el material de los programas; impedir que los niños se pregunten por el sentido de su existencia.

En este currículum se dedica mucho tiempo al intercambio de opiniones y a la exploración de los sentimientos, y muy poco a la formación del carácter y la orientación moral. A propósito se procura excluir de la educación los modelos o héroes. En su lugar, se les inculca “el pensar crítico”, “estrategias racionales”, etc.

En definitiva, sucumbieron el mito de que la moralidad viene natural y espontáneamente, con el solo uso de la razón, mientras que en realidad, lo “mas natural” normalmente es dejarse llevar por lo mas fácil. Y este tipo de moral personal se traslada a los problemas éticos de la política, el ambiente, la guerra, etc.

Es necesario cambiar esta cultura y estos sistemas en los colegios y las escuelas. Proponer de nuevo la formación del carácter por medio de un espíritu y ambiente propicios: sus deportes y símbolos, actividades y encuentros, fines y prioridades, códigos de conducta y responsabilidades. Por parte de los padres de familia el autor hace hincapié en la necesidad de que les consigan a sus hijos buenos libros, que les ayuden a dar sentido a su vida, les proporcionen modelos y les enciendan los ideales. Con ese fin, el autor incluye un amplio apéndice con más de cien libros especialmente recomendables para niños y jóvenes, con una breve reseña de cada uno. Señala la importancia de las historias como medio para trasmitir los valores y la sabiduría.

 

02. La educación para la prevención del abuso de las drogas:



En los años ’60 y ’70 se dio un movimiento conocido como “movimiento del potencial humano”. Se trataba de una asociación libre de psicólogos y educadores que tenían interés en ampliar las posibilidades humanas por medio de la promoción de la “conciencia de sí”. También llamado “educación afectiva”. Los representantes más influyentes eran los tres colegas: Dr. William Coulson, Abraham Maslow y Carl Rogers. Luego salió Coulson al constatar los efectos negativos causados por la aplicación de los programas que se basaban en esta teoría: experimentación irresponsable con la droga y con el sexo, relaciones rotas, desórdenes emocionales. Por ejemplo, cuando se aplicaron a los programas antidrogas resultó que los participantes en estos programas no sólo probaron el alcohol y las drogas antes que quienes no recibieron el cursillo, sino que hacían mayor uso de ellos.

Abraham Maslow, famoso psicólogo, abrió un nuevo camino en la psicología: el “potencial humano y la capacidad de crecimiento”, ahora denominada “la tercera fuerza” en la psicología (las otras dos serían la psicología freudiana y la psicología conductista) .

Carl Rogers propuso un “método terapéutico” basado en la suposición de que cada persona tiene dos “yo”, el yo real y el yo falso. El yo real es básicamente bueno y de fiar, pero tiende a ser reprimido, por lo que para actuarse necesita una “estima positiva incondicional”. En este clima, los clientes pueden afrontar los riegos necesarios para creer. El papel del terapeuta es facilitar que el cliente descubra su propia dirección y no imponerse nunca. Esta terapia se llama “centrada en el cliente” o también “orientación no-directiva”.

Para aplicar estas teorías al sistema educativo de los niños y adolescentes, investigaron si algunos colegios estaban dispuestos a ofrecerse, y aceptaron las Hermanas del Corazón Inmaculado de Maria en Los Ángeles, que entonces dirigían 59 escuelas y colegios de la zona con un personal de 600 religiosas. Empezaron con entusiasmo pero se crearon divisiones entre las religiosas y los padres de familia. Las mismas monjas se preocupaban de su propia auto-actualización y se empezó a ver la enseñanza como secundaria. Muchas perdieron su fe. Después de solo cuatro años quedaban 2 de los 59 colegios, y ninguna de las 600 monjas.

Las ideas de Rogers se recibieron con un respeto y una reverencia indiscutida, aunque es de notar que no practicó estos métodos con sus propios hijos y nietos. El “método afectivo” también se trasladó al campo de la droga (el programa más grande en los Estados Unidos se llama Búsqueda) y sus “facilitadores” tienen que asistir a un seminario de tres días. Ahí reciben los puntos fundamentales de su programa: parafrasear lo que ha dicho el otro; ojo para no aconsejar, evaluar, moralizar, tener en cuenta que estás preguntando la opinión del otro, pues cada quien tiene derecho a tener su propia opinión; hacer preguntas abiertas para promover el pensamiento; expresar tus propios sentimientos; favorecer suavemente su apertura al riesgo; confiar en el proceso. Se organizan discusiones “libres”, es decir, sin respuestas correctas o incorrectas.

Los padres de familia son presentados, en una gran parte del programa, como los opresores de sus hijos. Se hace énfasis en ayudar a los adolescentes a decidir independientemente de lo que dicen sus padres. Se promueve la estima de uno mismo como solución de todos los problemas sociales. Toda mala decisión resulta de la carencia de autoestima. El ultimo punto de referencia eres tu mismo y tus sentimientos.

El autor nota que la autoestima, en realidad, es un efecto colateral directo del verdadero aprendizaje y de los logros reales en la vida. Nos estimamos a nosotros mimos cuando hemos hecho el bien, algo digno de estima. Pero los programas modernos no contemplan la conexión que existe entre la autoestima y el comportamiento. “Estas bien como estas”, “tienes que aceptarte”. Tratan de emplear la misma filosofía que causó la liberación del uso de las drogas en los años ’60 para combatirla hoy. Dado que se promueve el riesgo, los que fuman, beben, usan drogas, tienen relaciones sexuales, etc. se manifiestan como los líderes y directores de estas reuniones, y casi llegan a ser los modelos.

03. Educación sexual:



Hay dos modos fundamentales de afrontar la educación sexual. El primero es el de pensar que los jóvenes van a tener relaciones sexuales de todas formas, así que lo único que pueden hacer los adultos es animar a los jóvenes a que cuando tengan relaciones estén seguros de eludir las enfermedades y sean responsables, evitando el embarazo. La otra concepción propone la abstinencia como único comportamiento apropiado para los jóvenes que aún no están casados, y como único modo eficaz de vivir al 100% con “seguridad y responsabilidad”.

Hasta el fin de los años 80, no había alternativa porque nadie había desarrollado un programa de educación sexual basado en la abstinencia.

El tipo de educación sexual que a prevalecido en los Estados Unidos desde los años 60 hasta el presente proviene de la misma escuela no-directiva que se encontraba en los programas contra la droga. Todas las alternativas se proponen como si tuvieran el mismo valor, y la determinación del bien y el mal depende de la opinión de cada uno. Se anima a los alumnos a explorar los diversos caminos, a poner en tela de juicio los valores tradicionales, a cultivar una mayor tolerancia hacia el comportamiento sexual ajeno.

El resultado de estos programas ha sido el incremento de la actividad sexual entre los jóvenes y los adolescentes, un mayor número de embarazos y de abortos dentro del mismo grupo. Actualmente cada año una de cada diez chicas entre las edades de 13 y 19 años queda embarazada. Se ha verificado un aumento en el numero de jóvenes afectados por las enfermedades venéreas.

Aunque el programa de educación social se describe como “no-directivo”, en realidad es todo lo contrario, y promueve abiertamente la experimentación sexual. En el mejor de los casos admite la abstinencia como una posibilidad entre muchas. Enseñan con detalle la técnica de las relaciones sexuales de diversos tipos y el uso y funcionamiento de los métodos anticonceptivos.

El problema no ha sido la falta de información sino la falta de criterios morales y de la virtud necesaria para ser castos.

Otro punto esencialmente ignorado es el daño psicológico que resulta de la promiscuidad o “sexo casual”, pues la actividad sexual atañe de modo profundo y duradero a toda la persona.

Otro efecto ha sido el aumento de violaciones, que según el FBI, se han incrementado en un 42% entre 1977 y 1986, convirtiéndose en el crimen con mayor crecimiento en los Estados Unidos.

Uno de los objetivos de los educadores sexuales ha sido el romper con las inhibiciones de niños y adolescentes en el campo sexual. Para lograrlo se tienen discusiones en clase con los niños de 10-12 años sobre las partes del cuerpo y las diversas prácticas sexuales, enseñándoles los términos comunes del argot juvenil.

En el campo académico, el desmoronamiento de la moral sexual ha perjudicado al nivel educativo. El sociólogo de Harvard, David Riesman, cuestiona el concepto de colegios mixtos y opina que solo funciona en sociedades con criterios rigurosos de conducta sexual.

En los últimos años se han introducido varios programas basados en la abstinencia. Los primeros resultados han sido prometedores, mucho mas eficaces que los experimentos anteriormente citados.

04. Cómo no enseñar la moral:


Durante los años 60, en la política educativa de las escuelas americanas hubo una verdadera revolución, con experimentos de todo tipo. Para probar nuevas técnicas y valores, se dio al traste con todos los principios tradicionales y probados.

Los dos motivos principales por los que se operó el cambio con tanta facilidad y rapidez fueron estos:
1)      El buen comportamiento de los alumnos y la creencia en la bondad natural del hombre.
2)      El ambiente social e los años 60, donde confluyeron corrientes como el “libre hablar” (free speech) , los flower children (Woodstock) , y la reacción contra la violencia y la guerra. El lema era: “ Mejor deshacerse de la cultura tradicional y comenzar de nuevo”.

En este ambiento se introdujo el modelo de comportamiento conocido como “tomar decisiones” que se desarrolló especialmente en estas dos líneas:
1)      La “aclaración de los valores”: que ponía el énfasis en los sentimientos, la realización personal, la actitud acrítica.
2)      “Razonar moralmente”: que hacía hincapié en el pensar crítico antes de tomar decisiones.

La “aclaración de los valores” fue lanzada en 1966 por algunos profesores en el campo de la educación. El método propone que los maestros, en vez de enseñar valores a los alumnos, se limiten a ayudarles a clarificar sus valores personales, basados en los sentimientos, opiniones y deseos personales de cada uno. Este método condiciona a los alumnos a pensar que todos los valores son relativos y subjetivos.

El método del “razonar moralmente”, fundado por el psicólogo Lawrence Kohlberg, de la Universidad de Harvard, ha querido enseñar a los adolescentes a pensar moral y críticamente, y a basar sus decisiones en la razón. En consecuencia, desarrollo un programa educativo basado en dilemas morales, que se presentan a los alumnos para que ellos los piensen y saquen sus conclusiones.

Con este programa, los alumnos frecuentemente llegan a la conclusión de que no hay absolutos, de que toda cuestión moral es problemática, compleja y sin respuestas decisivas. Además, hace caso omiso de los criterios fundamentales que son necesarios para juzgar los casos más complejos. A menudo los estudiantes aprenden a justificar racionalmente cualquier comportamiento.

También ignoran que lo difícil en la moral no es saber razonar críticamente para saber como actuar, sino el poner en práctica lo que se sabe. Es decir, no sólo conocer bien sino actuar bien.

Además, el exponer a los alumnos a una pluralidad de valores alternativos, lleva a la convicción de que lo que importa es ser tolerante, abierto a todo, y nunca condenar o juzgar. Pero de esa manera hacen perder la capacidad para distinguir entre el bien y el mal, que tienden a convertirse en conceptos vagos e indistintos.

05. Una lección de historia:


¿Qué es la educación del carácter y como se distingue de los métodos ya vistos?

Es un método basado en la idea de que el actuar moralmente no es fácil, de que el hombre no solo tiende al bien, y de que a menudo sabemos lo que debemos hacer pero no lo hacemos por falta de fuerza de voluntad y convicciones.

Propone que el mejor modo de ser bueno es el de cultivar buenos hábitos (sinceridad, servicialidad, autodominio...) hasta que lleguen a ser como una segunda naturaleza.

Un gran problema del método “tomar decisiones” es que presupone una libertad que no tienen los jóvenes por falta de virtud. Dado que hacer el bien es mucho más difícil que hacer el mal (ser casto que no serlo, etc.) hace falta una sólida preparación para poder ser libres de escoger. La verdad es que muchísimos hombres y mujeres de hoy son esclavos, adictos al alcohol, al tabaco, al sexo, a la droga, a los juegos de azar, al comer, al comprar.

En la práctica, uno de los mejores métodos para formar el carácter es el de proponer modelos, ejemplos de vida. Esta técnica prevalecía ya en la educación de los griegos y ha durado hasta hace poco. Leyendas, mitos, historias de santos, la Biblia.

Se nota fuertemente los efectos de estos cambios al ver unas estadísticas proporcionadas por el FBI. En una encuesta hecha a los maestros y educadores en 1940, y repetida en nuestros días, se puede apreciar un cambio radical. La pregunta era esta: ¿qué elementos considera Ud. que amenazan más el proceso educativo?

            1940                                                                          Hoy

1) hablar sin levantar la mano                                    1) el abuso de la droga
2) masticar chicle                                                       2) el abuso del alcohol
3) hacer ruido                                                             3) el embarazo
4) correr por los pasillos                                            4) el suicidio
5) salirse de filas                                                        5) la violación
6) vestirse inapropiadamente                                     6) el robo

Los orígenes filosóficos del método “escoge-tus-propios-valores” pueden encontrarse en:
1)      el racionalismo: el ejercicio de la razón es la única base para la propia opinión y acción. Buscaba fundar la moral sobre una base racional, que consiste en los principios éticos que todos podían aceptar independientemente de la clase social, cultural o de la propia religión. Especiales representantes: Inmanuel Kant y Kohlberg, que se basa en la tradición de éste.
2)      el romanticismo: elevó los sentimientos a un puesto que nunca había tenido. El protagonista principal de esta corriente es Jean Jacques Rousseau, con su doctrina de la bondad natural del hombre. Creía que las virtudes se desarrollan en los niños naturalmente, como una flor. Por consiguiente no se debe buscar modelos, pues cada uno es fuente de bondad.

Otros efectos del influjo de Rousseau y el romanticismo son: el cultivo de la autoestima, la nostalgia del primitivismo, la actitud de culto hacia la naturaleza, la ambivalencia frente a los héroes. Rousseau también desaconsejaba la lectura de libros en la educación de los niños para que no se comparen con los demás. Esto podría provocar, según él, sentimiento de inferioridad.

Aunque el racionalismo y el romanticismo difieren en muchos puntos, también tienen mucho en común:
1) el desprecio hacia las costumbres y la religión
2) la convicción de que la autonomía individual es lo más importante.

El mundo moderno se puede considerar hijo de estos dos padres, un alianza entre el racionalismo y romanticismo al servicio de la persona autónoma.

Los programas educativos modernos vacilan como un péndulo entre estos dos polos, pero el efecto es casi el mismo. Los dos valoran más el individualismo que la moralidad.

06. Analfabetismo moral:


Un principio de fondo de los educadores modernos en el campo moral es que los individuos deben ser agentes éticos autónomos, independientes del influjo de la familia, de la Iglesia, del Estado. Muchos tienen miedo a la transmisión de valores, de cultura, por su potencial de servir a causas totalitarias, como sucedió con la URSS y con el nazismo.

Proponen mucho a Martín Luther King como ejemplo de autonomía moral, pero en realidad King apelaba continuamente a la tradición, a la Biblia, a Lincoln, a la Declaración de la Independencia, hasta Santo Tomás de Aquino.

Un problema que sobre todo afecta a la educación moral es el equilibrio entre el contenido y el “proceso”. Durante las últimas décadas se ha dado un énfasis demasiado exclusivo al especto del “proceso”. Una consecuencia ha sido que los graduandos de los colegios americanos no saben muchos datos fundamentales de historia, geografía, literatura, etc. Lo mismo ha pasado con los contenidos morales. Los alumnos, incluso de las universidades, no saben cuales son las virtudes...

En los textos de lecturas para estudiantes se han eliminado sistemáticamente las historias y escritos que hablan de Dios, de la religión, de la familia, de los héroes.

Algunos han propugnado un regreso a los temas de la historia y de la cultura occidental. Otros cuestionan que el pensar critico (el proceso) sea más importante que los contenidos. Un tercer grupo –los multiculturistas- dice que no hay que imponer la cultura y la tradición occidentales a una sociedad pluralista. Piden mas diversidad en el currículum y a menudo se oponen a una cultura común y unos valores comunes, y abogan por la destrucción de la cultura “ Euro céntrica”. Como resultado, muchos textos de historia se van modificando en las reediciones.

Este programa es pernicioso y conduce a una mayor fragmentación y tensión entre los diversos grupos étnicos y culturales. Es otro modo de introducir el relatiivismo en las escuelas americanas. Educadores hay una fuerte corriente anti-tradicional, anti-occidental, anti-cristiana. Se propone una cultura totalmente relativista, sin principios y sin criterios, que sólo podría conducir a la confusión total.

07. Visión y virtud:


Un modo de contrarrestar el analfabetismo moral es el dar a conocer a los adolescentes y jóvenes algunas historias que les den un punto común de referencia y les proporcionen un almacén de buenos ejemplos.

Este método, apoyado por el antiguo secretario de educación estadounidense, William Bennett, es rechazado por la escuela de educadores. Él quería volver a poner el énfasis en el contenido, y no cualquier contenido, sino el contenido de la cultura occidental; y quería hacer volver a las escuelas la educación del carácter.

Otros también han reclamado un esfuerzo común por enseñar a través del habito, el ejemplo y la exhortación.

Sin embargo, entre los educadores ha calado a fondo una mentalidad contra la “imposición de valores”. Para ellos la palabra más despectiva es “predicar”. Como Rousseau, creen que todo lo bueno ya está en los alumnos y no necesitan del ejemplo que se da en las historias.

La diferencia entre “casos” o “dilemas” e historias es que ésos se resuelven según una ética fría, utilitaria, mientras que éstas comprometen plenamente a la persona. Una transformación moral frecuentemente viene acompañada por una visión del mundo. En efecto, “una historia es un modo de decir algo que no se puede decir de otra manera”.

Es demasiado fácil perder de vista que los problemas morales son problemas humanos. Hay un vínculo importante entre visión y virtud. Uno tiene que ver bien antes de actuar si quiere obrar bien. Muchos de los hechos morales de la vida se aprenden por medio de la vista, de la observación, y no tanto por el raciocinio. Son muchos los axiomas o premisas que o los veo o no los veo. Las historias nos ayudan a ponernos en el lugar de otras personas y nos ayudan a ver nuestra propia vida como una historia con continuidad, y no una serie de experiencias y sensaciones inconexas.

Las historias nos conmueven y nos impulsan en una cierta dirección, nos enseñan lo que es correcto. En el nivel más simple, la fuerza moral de una historia o de una película es la fuerza del ejemplo.

Cuanto más abstracta sea nuestra ética, menos capacidad de movernos tendrá. El esfuerzo moderno de abstracción y verbalización de la ética pasa por alto la realidad de que en el centro de cualquier código moral hay un retrato de la naturaleza humana.

Muchos pensadores “iluminados” piensan en una progresión de la ética hacia unos principios morales desligados de historias. Pero, en efecto, la progresión nunca acaba ahí. Cuando se pierde la cara humana de un principio, hay campo abierto para atacar el principio mismo como relativo o de situación. La etapa final de esta progresión es el nihilismo moral y el apelo al crudo interés personal.

08. La moral tiene colegas extraños:


Parecería que un buen candidato para fundamentar la educación sería la profesora Carol Gilligan. Su teoría afirma que los hombres y las mujeres tienen procesos cognoscitivos diversos; se percibe el peligro de una ética abstracta; hace hincapié en la necesidad de las relaciones humanas y de la preocupación por los demás; reconoce la importancia del mito y de la historia. En algunos círculos educativos se considera a Gilligan como un salvador que rescataría a los niños del mundo frío, inanimado de la moral masculina.

Pero su teoría tiene varios elementos que prometen un resultado poco feliz. En primer lugar, como en los otros métodos, se interesa más por el proceso que por los contenidos morales. El resultado de las decisiones morales es valido con tal de que se pueda justificar el proceso de la elección. Gilligan ofrece sólo una orientación: “toma en cuenta tus necesidades y las necesidades de los demás”. Pero así cualquier comportamiento se puede justificar a base de “necesidades y relaciones”, aunque sean consigo mismo.

En segundo lugar, afirma que no es la cultura sino nuestros cuerpos los que nos enseñan el bien y el mal. Se hace eco de las teorías de Rousseau del bien natural del niño. Según Gilligan el peor enemigo del adolescente es un modelo perfecto contra el cual compararse.

En tercer lugar, el tono político de resistencia prevalece en su obra. Ella y sus seguidores hablan mucho de la necesidad de derrumbar las estructuras opresivas existentes. Tiene un programas feminista militante que sobrepasa con creces la “preocupación por los demás”. El concepto tradicional de bondad femenina es atacado, junto con la virtud de la abnegación personal. Gilligan exhorta a las mujeres: “el desarrollo personal es un deber mayor que el sacrificio”. Su programa es esencialmente egoísta. Así, la preocupación por los demás y las relaciones se fundan en el egoísmo y no en el compromiso; una moral sin criterios objetivos.

Irónicamente, la filosofía de la preocupación por los demás propuesta por la teoría del derecho natural viene rechazada por la mayor parte de los académicos feministas. No quieren escuchar nada de obligaciones familiares. Sólo aceptan obligaciones escogidas por ellas mismas, mientras que en realidad la mayor parte de las relaciones familiares no son voluntarias. En resumidas cuentas, dicen que no hay obligaciones naturales.

Mucho de este pensamiento deriva del filósofo alemán Frederich Nietzsche, cuya filosofía se puede resumir en el culto del poder y del genio. La filosofía de Nietzsche llega a la psicología feminista a través de la escritora filósofa francesa Simone Beauvoir. autora del libro “El segundo sexo”.

La filosofía de Nietzsche, en el fondo, es un nihilismo puro. Exalta el drama de la vida, el poder de superar la moral y crear los propios valores. La moral vale sólo para la gente común. La vida es un vacío sin sentido: no hay Dios, no hay un plan. El único sentido de la vida es el que le impone los individuos fuertes. Con Nietzsche las decisiones se vuelven autosuficientes.

Simone de Beauvoir fue compañera de Jean Paul Sartre durante todo la vida, y se esforzaba por difundir por activa y por pasiva el evangelio Nietzschiano de la auto creación de los valores. Pero insistía en que, dado que las mujeres han sido esclavas durante tanto tiempo, no son capaces de elegir correctamente y hace falta obligarlas. Decía, por ejemplo, que a ninguna mujer se le debe permitir que se quede en casa para criar a sus hijos. El bien y el mal son definidos por los que tienen una voluntad fuerte. Estaba convencida de que había llegado el momento en que las mujeres debían empezar a escribir las reglas. Los feministas, siguiendo Beauvoir y Nietzsche, asume que la moralidad es algo inventado y, por tanto, cambiable.

Gilligan sigue básicamente estas líneas y propone una ética arbitraria. Esta pretensión de feminismo es contradictoria pues parte de un rechazo de los principios básicos que en sí han permitido que las mujeres alcanzaran un estado de igualdad con los hombres en las sociedades occidentales. Rechaza el derecho natural, la familia tradicionalmente entendida, y la formación del carácter.

09. La belleza y las bestias:


Después de condenar a Nietzsche en un aspecto, podemos considerar otra idea suya bastante perspicaz. Por medio de la estética (la imaginación, la percepción de la belleza) se logra convencer a la gente más que por los argumentos. La experiencia más alta es hacer de la propia vida una obra de arte.

Esta enseñanza influyó fuertemente en Hitler, que la entendió y la practicó. Consideró el nazismo como una empresa artística y diseñó, por ejemplo, las grandes manifestaciones de Nuremberg como espectaculares eventos teatrales.

Muchos estudiosos y psicólogos confirman el ‘poder’ de la estética en la vida moral de un niño. Los niños piensan más en “¿a quien quiero asemejarme?” que en “¿quiero ser bueno?” Por este motivo conviene examinar el influjo de la imaginación junto con el de la voluntad y la razón en el campo moral. Todo arte, el bueno y el malo, contiene lecciones morales. Por lo general una visión estética gobierna el modo en que vivimos nuestras vidas.

Lo que hace falta para combatir la estética malsana (criminal, de las pandillas, de la rebeldía) es proveer a los jóvenes y adolescentes de una estética vital positiva. Nietzsche afirmaba que todos los hombres tienen necesidad de la alegría, pero también lo afirmaba Santo Tomás de Aquino. Si no encuentran una alegría auténtica y sana, buscarán una aproximación.

Tal y como están las cosas actualmente, la mayor parte de la formación estética de los adolescentes se recibe fuera del colegio. Los medios de comunicación social han llegado a ser el verdadero foro de la educación moral.

10. La música y la moral:


Se ha demostrado que resulta más fácil aprender por medio de la rima y de la música (ejemplos de los anuncios, de los poemas épicos como la Ilíada y la Odisea...) También en la sociedad moderna la música juega un papel decisivo en la formación del carácter de los jóvenes.

Platón en su República hace mucho hincapié en los efectos que la música tiene en el carácter, y dice que ciertos tipos de música fomenta un espíritu de desenfreno. Según Platón, algunos géneros de música minan la disciplina, la moderación, el autodominio, mientras que otros los favorecen.

En nuestros tiempos, los maestros y padres de familia – por defecto- han dejado que los medios de comunicación (la industria del entretenimiento) controlen este medio de formación o deformación.

Diversos tipos de música – el canto gregoriano, el rock, etc.- producen diversos efectos en el alma. Algunos inspiran a la oración y la contemplación, otros al griterío y a la pasión. Hoy en día los jóvenes no están expuestos a formas alternativas de música que podrían ir fomentando un equilibrio en sus almas.

Se ha sostenido que el espíritu de la música rock es substancialmente el espíritu del romanticismo del siglo XIX, otra versión de la creencia de Rousseau de que lo más primitivo es lo mejor.

El rock tiende a producir el efecto de gozar en los movimientos de las emociones fuertes sin hacer nada constructivo, sin comprometerse.

No promueve la solidaridad sino que el énfasis pasa de la obra al artista y al efecto pasional que la música produce en cada uno. Robustece la creencia de que lo que mas vale son los sentimientos.

Otros efectos negativos de la música rock, y del “rap”, son la promoción deliberada de la ira, de la violencia, de las pasiones sexuales, asociadas a menudo con la violencia. Muchas veces es un intento de desahogar la frustración y la rebeldía.

Dos estudios recientes que se hicieron en la región noreste de los Estados Unidos revelan que un tercio de las chicas de High School que tienen novio sufren regularmente abusos sexuales por parte de éstos; la mitad de estos casos aceptan la violencia como manifestación del amor.

¿Se puede reformar el rock? Aunque se cambiara la letra, el ritmo en sí da el mensaje de la violencia, de la pasión, del no-compromiso. “Haz lo que quieras”.

¿Qué tipo de ambiente musical favorece la moral?

1) La música que se puede compartir, que une la familia: baladas, canciones tradicionales, juveniles, villancicos, etc.

2) La música que encauza los sentimientos: que los sublima, que los orienta hacia el bien, hacia una causa.

3) La música que educa el alma, que transmite la armonía, el equilibrio, la proporción, la medida.

4) La música probada por el tiempo.

5) La música que cuenta una historia: sugiere que la belleza y la armonía de la música se encuentran potencialmente en nuestras vidas.

11. La vida es una historia:


Una de las fantasías más comunes entre los niños y adolescentes es la de ser héroe. Quieren alistarse en grandes causas, alcanzar la victoria al lado de los justos, vigilar mientras duermen los demás, defender a los inocentes y rescatar a los que están en peligro. Este deseo de ser héroes también se encuentra en la mayoría de las personas adultas.

Pero este deseo forma parte de un deseo mayor: la esperanza de que la propia vida sea como una historia, que tenga sentido. Y “tener sentido” no como una ecuación matemática o un teorema científico, sino como una historia. Queremos sentir que nuestra vida tiene una trama, que avanza. Sólo las personas que pierden el sentido de la aventura, del misterio y del romance empiezan o preocuparse por su autoestima.

Por esto las dos grandes teorías de la motivación psicológica – la reducción de la tensión (Freud) y la autorrealización ( Maslow) – ayudan tan poco en la vida real, pues no contestan a la pregunta fundamental del sentido de la vida.

Las historias, en cambio, refuerzan la idea de que la vida tiene sentido. Entre los que se suicidan, parece que la causa no suele deberse tanto a la pérdida de la autoestima, sino a que han perdido el hilo conductor y narrativo de sus vidas. La vida ha perdido su trama y su dirección. En cambio, incluso el sufrimiento, visto como parte de una historia más grande, se puede soportar.

Espontáneamente vemos nuestras relaciones humanas y el amor humano como historias. Reflexionamos sobre sus inicios, su desarrollo, sus memorias.

También las historias nos ayudan a mantenernos en el camino de la virtud: nos dan no sólo razones para vivir, sino también razones para vivir rectamente. El reconocimiento de que la vida tiene sentido es la condición sine qua non del comportamiento ético. Los adolescentes aprenden a ver como el ayer afecta al hoy, y que el hoy influirá también en el mañana. Las decisiones ayudan a ver la vida como un continuum, y no como una serie de eventos y experiencias inconexas.

La mejor motivación para comportase bien es la convicción de que tenemos un papel que desempeñar en la vida. Esto también nos preserva del escollo de ver la moral como una serie de leyes, o un mero evitar el mal. La virtud tiene que basarse en un apego al bien. La virtud requiere cierta pasión por la vida; no es apática.

La gran diferencia entre el héroe y el aventurero es que el segundo vive para la aventura, a fin de cuentas, para sí mismo, mientras que el héroe vive olvidado de sí, para el bien de los demás. Conforme va madurando un joven, se debe dar cuenta de que el verdadero heroísmo normalmente no es ruidoso y se expresa mejor en la manera de afrontar la vida ordinaria. Pero incluso así, las historias les ayudarán a encontrar fuerzas para afrontar su deber.

12. Las guerras sobre el mito:


Últimamente se ha dado un renovado interés por los mitos y por las historias entre los psicólogos, los terapeutas y los educadores.

La cuestión más importante en el campo de la educación es: ¿qué tipo de historias presentar a los niños? Diferentes historias pueden suscitar diversos tipos de imaginaciones y caracteres. Lo que una sociedad considera importante e interesante depende de mucho de la visión imaginativa que reina en ella.

Podríamos distinguir entre dos caminos, uno más fácil, la “imaginación idílica”, y otro más difícil, la “imaginación moral”. La imaginación moral se ocupa de las cosas como deberían ser, y la imaginación idílica se ocupa de las cosas como nunca podrían ser. La imaginación moral presenta un ideal que se consigue a base de esfuerzo y trabajo, la imaginación idílica presenta un ideal que no se puede lograr en la realidad, sino solo en la fantasía, en los sueños.

La imaginación moral es una disposición para apropiarse de la realidad y encontrar en ella los puntos de referencia: Dios, el derecho natural, la tradición. Reconoce que hace falta luchar para controlar los apetitos, para lograr algo en la vida.

La imaginación idílica tiene su lugar en la vida humana. Ayuda para un momento de recreo, de descanso, de escape, pero no puede convertirse en un sustituto de la imaginación moral. Esto es precisamente lo que pasó en los años ’60. Y esta imaginación, cuando se topa con la tragedia o el hastío, fácilmente se vuelve maligna, cínica.

Actualmente hay una fuerte nostalgia por los ’60 y por el primitivismo que representan. Muchos pasan por alto estos aspectos negativos de esa década y recuerdan sólo la tranquilidad y la despreocupación, que tanto les atrae.

Este interés por lo natural, lo primitivo, lo idílico, prevalece en el movimiento de el New Age, y sus seguidores están activos en el campo de la educación. Refleja la vieja idea de que la bondad natural se encuentra dentro de cada persona. Los métodos que promueven no ayudan a los niños a afrontar la realidad, sino que ofrecen mensajes de apoyo incondicional y de autoestima. En el fondo, hay mucho resistencia a la idea de la maduración y de la responsabilidad. Toda la responsabilidad se traslada de los individuos a las instituciones. La tragedia, el sufrimiento, se propone como efectos de las instituciones, del “establishment”.

En resumen, hay mucha relación entre la visión y la virtud, pero no vale cualquier visión, algunas son más realistas que otras.
13. Lo que pueden hacer los colegios:


El problema fundamental que afrontan nuestros colegios es un problema moral. Todos los otros problemas se derivan de éste. Por tanto, todo intento de reforma de las escuelas debe tener como objetivo primordial la educación del carácter.

El autodominio, la disciplina, el respeto hacia los demás, los hábitos del valor y de la justicia, etc. Son requisitos indispensables para la adquisición de los demás objetivos de los colegios.

El modo principal de introducir la ética y la formación del carácter es crear un ambiente moral positivo en los colegios. La mística de un colegio, y no el currículum de estudios, es el elemento decisivo para formar el carácter.

¿Por qué el ejército americano pudo vencer al ejército de Irak. El cuarto más grande del mundo, en unas pocas semanas y, sin embargo, no se puede cambiar los colegios? Lo que tiene el ejército, que no tienen tantos colegios, es una mística de orgullo, lealtad y disciplina. Se llama espíritu de cuerpo.

 ¿Cómo logra el ejército crear esta mística? Primero, a base de transmitir una finalidad alta; en segundo lugar, creando un sentido de sano orgullo y de profesionalidad; en tercer lugar, proporcionando un entrenamiento vigoroso que dé como resultados logros reales y autoconfianza; en cuarto lugar, por ser una institución jerárquica, autoritaria y no-democrática que cree en su misión.

Los colegios pueden aprender mucho del espíritu militar. Hubo un tiempo en el que reinaba en los colegios un ambiente de ilusión, de espíritu de cuerpo, de seriedad y de autoridad.

Hay que volver a crear en los colegios este ambiente de seriedad y disciplina. Un colegio nunca podrá ser una comunidad democrática. Las reglas son necesarias, así como la obligación y la disciplina. Es utópico pensar que los colegios pueden tener otra base si quieren formar hábitos. Esta disciplina crea una estabilidad, un espíritu de familia y de misión.

Otros factores importantes serían las ceremonias y la presencia de varones en la educación de chicos. Los chicos, sobre todo, necesitan modelos para desarrollar su identidad y papel como hombres. Esto es de mucha importancia hoy en día, dado que muchos niños no tienen a su papá en casa y les faltan modelos de hombres responsables.




14. Lo que pueden hacer los padres de familia:


Hoy en día se permite en los niños un comportamiento mucho más bajo que antes: falta de respeto y de buenas formas. Esto, a su vez, provoca una reacción hostil de parte de los adultos hacia los niños.

Según algunas encuestas, los padres norteamericanos pasan un promedio de 15 minutos a la semana en conversaciones serias con sus hijos. Para el papá, el promedio de contacto íntimo con los hijos es de 17 segundos al día.

Los niños y adolescentes son cada vez más irrespetuosos y desobedientes respecto a los adultos. La reacción ha sido el evitar la compañía de los niños, como se manifiesta el fenómeno de los “day care centres” (centros donde los papás meten a sus hijos durante el día) . Dicen algunos que el deseo que muchas mamás tienen de trabajar fuera del hogar hunde raíces en el deseo de escaparse de los niños.

Si unos padres de familia toman en serio su amor a los hijos, lo sensato es educarlos como personas amables. Uno de los principales medios para hacer que los niños sean amables es el de formar su carácter. La buena educación hace mas agradable la vida para los papás y lleva a la felicidad de los hijos. Aristóteles, por ejemplo, recomendaba la virtud no porque fuese un deber, sino porque llevaba a la felicidad.

Algunos obstáculos para lograr esta formación del carácter se encuentran en el influjo de ciertos mitos populares, a saber:

1.      El mito del “buen chico malo”. Niños traviesos pintados por la literatura como amables. “La obediencia no es normal”. Este mito está ligado también al siguiente.

2.      Mito de la bondad natural. Lo único que tienen que hacer los papás es “amar” a los hijos. La virtud se desarrolla automáticamente.

3.      Mito de los “peritos”. Muchísimos padres de familia hacen caso a los grandes “expertos” profesionales en la educación de los hijos. Estos expertos e menudo creen en el mito de la bondad natural; los papás deben ajustarse a los niños...

4.      Mito de que los problemas morales son realmente problemas psicológicos. Si el niño se comporta mal, se debe a que tiene un concepto bajo de sí mismo.

5.      El mito de que los papás no tienen derecho a inculcar sus valores en sus hijos. “Los niños tienen que crear sus propios valores”.

Además de esto, la formación del carácter encuentra un gran obstáculo en el problema estructural de la sociedad contemporánea, el divorcio, que ha aumentado en un 700% en este siglo. Ahora tenemos un vasto cuerpo de investigaciones que demuestra inequívocamente los efectos del divorcio, de la ausencia de los papás: uso de la droga, delincuencia, problemas emocionales, embarazos no queridos, confusión sobre el bien y el mal. Uno de los caminos mas seguros para restablecer la moral es restablecer el matrimonio.

También los padres de familia deben cerciorarse del ambiente y el programa de estudios del colegio de sus hijos. Existen varias posibilidades: escuelas privadas, escuelas religiosas, “home school” (escuelas de casas) .

Asimismo, los papás tienen que crear una mística moral, una cultura familiar. La familia es una iglesia en pequeño, una cultura, una escuela.

El primer medio para fomentar los bueno hábitos es la disciplina. Hay que poner límites a los niños, exigirles un buen comportamiento. Un beneficio es que el niño tendrá mas libertad personal, mas seguridad personal frente al “que dirán”.

Otro buen hábito en el que hay que educarles es el de presentar ayuda en las tareas de la casa. De este modo adquieren responsabilidad, sentido de pertenencia y aportación a la familia. También conviene fomentar la caridad fuera de casa: a los pobres, ancianos, enfermos, en la iglesia...

Asimismo es importante fomentar un principio de orden y de armonía de la familia. Un sentido familiar, ritos familiares. Así apreciaran el sentido “sagrado” de la familia.

En años recientes este concepto de familia se ha ido desmoronando, ha ido cambiando del concepto de una comunidad al de un conjunto de individuos, donde cada uno persigue su propia realización. Se pueden enumerar cuatro causas principales:

1. La psicología moderna, con un énfasis en el individuo y en la separación

2. Nuestra dependencia rousseauniana de la fuerza de los efectos naturales, sin educarlos.

3. La facilidad del divorcio y la concepción del matrimonio como un experimento en vez de un sacramento o un compromiso de vida.

4. La televisión, quizás la fuerza más destructiva dentro de la familia. En muchos casos la televisión ha llegado a ser el principio organizado de la vida familiar. Informa nuestra visión de la realidad, define lo que es importante y lo que no lo es. Los personajes de la televisión no suelen rezar ni ir a la iglesia; el sexo forma el trasfondo de todo y rara vez tiene lugar dentro del matrimonio. Por último, esta dependencia de la televisión priva a la familia de las conversiones y momentos de relación interpersonal.

Un medio positivo sería reintroducir la práctica de la lectura familiar en voz alta. Estimula la conversación, ayuda a los miembros de la familia a reflexionar juntos sobre los problemas fundamentales de la vida.


15. Guía orientativa de grandes libros para niños, adolescentes y jóvenes:

Este capítulo presenta una bibliografía de más de cien libros escogidos entre los mejores para la formación de los niños, adolescentes y jóvenes. Con cada título se incluye una breve reseña que describe el contenido del libro y sus principales valores.