14. Lo que pueden hacer los padres
de familia:
Hoy en día se permite en los niños un
comportamiento mucho más bajo que antes: falta de respeto y de buenas formas.
Esto, a su vez, provoca una reacción hostil de parte de los adultos hacia los
niños.
Según algunas encuestas, los padres
norteamericanos pasan un promedio de 15 minutos a la semana en conversaciones
serias con sus hijos. Para el papá, el promedio de contacto íntimo con los
hijos es de 17 segundos al día.
Los niños y adolescentes son cada vez más
irrespetuosos y desobedientes respecto a los adultos. La reacción ha sido el
evitar la compañía de los niños, como se manifiesta el fenómeno de los “day
care centres” (centros donde los papás meten a sus hijos durante el día) .
Dicen algunos que el deseo que muchas mamás tienen de trabajar fuera del hogar
hunde raíces en el deseo de escaparse de los niños.
Si unos padres de familia toman en serio
su amor a los hijos, lo sensato es educarlos como personas amables. Uno de los
principales medios para hacer que los niños sean amables es el de formar su
carácter. La buena educación hace mas agradable la vida para los papás y lleva
a la felicidad de los hijos. Aristóteles, por ejemplo, recomendaba la virtud no
porque fuese un deber, sino porque llevaba a la felicidad.
Algunos obstáculos para lograr esta
formación del carácter se encuentran en el influjo de ciertos mitos populares,
a saber:
1.
El mito del “buen chico malo”. Niños traviesos pintados
por la literatura como amables. “La obediencia no es normal”. Este mito está
ligado también al siguiente.
2.
Mito de la bondad natural. Lo único que tienen que
hacer los papás es “amar” a los hijos. La virtud se desarrolla automáticamente.
3.
Mito de los “peritos”. Muchísimos padres de familia
hacen caso a los grandes “expertos” profesionales en la educación de los hijos.
Estos expertos e menudo creen en el mito de la bondad natural; los papás deben
ajustarse a los niños...
4.
Mito de que los problemas morales son realmente
problemas psicológicos. Si el niño se comporta mal, se debe a que tiene un
concepto bajo de sí mismo.
5.
El mito de que los papás no tienen derecho a inculcar
sus valores en sus hijos. “Los niños tienen que crear sus propios valores”.
Además de esto, la formación del carácter encuentra un gran obstáculo en el problema estructural de la sociedad contemporánea, el divorcio, que ha aumentado en un 700% en este siglo. Ahora tenemos un vasto cuerpo de investigaciones que demuestra inequívocamente los efectos del divorcio, de la ausencia de los papás: uso de la droga, delincuencia, problemas emocionales, embarazos no queridos, confusión sobre el bien y el mal. Uno de los caminos mas seguros para restablecer la moral es restablecer el matrimonio.
También los padres de familia deben cerciorarse del ambiente y el programa de estudios del colegio de sus hijos. Existen varias posibilidades: escuelas privadas, escuelas religiosas, “home school” (escuelas de casas) .
Asimismo, los papás tienen que crear una mística moral,
una cultura familiar. La familia es una iglesia en pequeño, una cultura, una
escuela.
El primer medio para fomentar los bueno
hábitos es la disciplina. Hay que poner límites a los niños, exigirles un buen
comportamiento. Un beneficio es que el niño tendrá mas libertad personal, mas
seguridad personal frente al “que dirán”.
Otro buen hábito en el que hay que
educarles es el de presentar ayuda en las tareas de la casa. De este modo
adquieren responsabilidad, sentido de pertenencia y aportación a la familia.
También conviene fomentar la caridad fuera de casa: a los pobres, ancianos,
enfermos, en la iglesia...
Asimismo es importante fomentar un
principio de orden y de armonía de la familia. Un sentido familiar, ritos familiares.
Así apreciaran el sentido “sagrado” de la familia.
En años recientes este concepto de familia
se ha ido desmoronando, ha ido cambiando del concepto de una comunidad al de un
conjunto de individuos, donde cada uno persigue su propia realización. Se
pueden enumerar cuatro causas principales:
1. La psicología moderna, con
un énfasis en el individuo y en la separación
2. Nuestra dependencia
rousseauniana de la fuerza de los efectos naturales, sin educarlos.
3. La facilidad del divorcio y
la concepción del matrimonio como un experimento en vez de un sacramento o un
compromiso de vida.
4. La televisión, quizás la
fuerza más destructiva dentro de la familia. En muchos casos la televisión ha
llegado a ser el principio organizado de la vida familiar. Informa nuestra
visión de la realidad, define lo que es importante y lo que no lo es. Los
personajes de la televisión no suelen rezar ni ir a la iglesia; el sexo forma
el trasfondo de todo y rara vez tiene lugar dentro del matrimonio. Por último,
esta dependencia de la televisión priva a la familia de las conversiones y
momentos de relación interpersonal.
Un medio positivo sería reintroducir la
práctica de la lectura familiar en voz alta. Estimula la conversación, ayuda a
los miembros de la familia a reflexionar juntos sobre los problemas
fundamentales de la vida.
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