09. La belleza y las bestias:
Después de condenar a Nietzsche en un
aspecto, podemos considerar otra idea suya bastante perspicaz. Por medio de la
estética (la imaginación, la percepción de la belleza) se logra convencer a la
gente más que por los argumentos. La experiencia más alta es hacer de la propia
vida una obra de arte.
Esta enseñanza influyó fuertemente en
Hitler, que la entendió y la practicó. Consideró el nazismo como una empresa
artística y diseñó, por ejemplo, las grandes manifestaciones de Nuremberg como
espectaculares eventos teatrales.
Muchos estudiosos y psicólogos confirman
el ‘poder’ de la estética en la vida moral de un niño. Los niños piensan más en
“¿a quien quiero asemejarme?” que en “¿quiero ser bueno?” Por este motivo
conviene examinar el influjo de la imaginación junto con el de la voluntad y la
razón en el campo moral. Todo arte, el bueno y el malo, contiene lecciones
morales. Por lo general una visión estética gobierna el modo en que vivimos
nuestras vidas.
Lo que hace falta para combatir la
estética malsana (criminal, de las pandillas, de la rebeldía) es proveer a los
jóvenes y adolescentes de una estética vital positiva. Nietzsche afirmaba que
todos los hombres tienen necesidad de la alegría, pero también lo afirmaba
Santo Tomás de Aquino. Si no encuentran una alegría auténtica y sana, buscarán
una aproximación.
Tal y como están las cosas actualmente, la
mayor parte de la formación estética de los adolescentes se recibe fuera del
colegio. Los medios de comunicación social han llegado a ser el verdadero foro
de la educación moral.
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