08. La moral tiene colegas extraños:
Parecería que un buen candidato para
fundamentar la educación sería la profesora Carol Gilligan. Su teoría afirma
que los hombres y las mujeres tienen procesos cognoscitivos diversos; se
percibe el peligro de una ética abstracta; hace hincapié en la necesidad de las
relaciones humanas y de la preocupación por los demás; reconoce la importancia
del mito y de la historia. En algunos círculos educativos se considera a
Gilligan como un salvador que rescataría a los niños del mundo frío, inanimado
de la moral masculina.
Pero su teoría tiene varios elementos que
prometen un resultado poco feliz. En primer lugar, como en los otros métodos,
se interesa más por el proceso que por los contenidos morales. El resultado de
las decisiones morales es valido con tal de que se pueda justificar el proceso
de la elección. Gilligan ofrece sólo una orientación: “toma en cuenta tus
necesidades y las necesidades de los demás”. Pero así cualquier comportamiento
se puede justificar a base de “necesidades y relaciones”, aunque sean consigo
mismo.
En segundo lugar, afirma que no es la
cultura sino nuestros cuerpos los que nos enseñan el bien y el mal. Se hace eco
de las teorías de Rousseau del bien natural del niño. Según Gilligan el peor
enemigo del adolescente es un modelo perfecto contra el cual compararse.
En tercer lugar, el tono político de
resistencia prevalece en su obra. Ella y sus seguidores hablan mucho de la
necesidad de derrumbar las estructuras opresivas existentes. Tiene un programas
feminista militante que sobrepasa con creces la “preocupación por los demás”.
El concepto tradicional de bondad femenina es atacado, junto con la virtud de
la abnegación personal. Gilligan exhorta a las mujeres: “el desarrollo personal
es un deber mayor que el sacrificio”. Su programa es esencialmente egoísta.
Así, la preocupación por los demás y las relaciones se fundan en el egoísmo y
no en el compromiso; una moral sin criterios objetivos.
Irónicamente, la filosofía de la
preocupación por los demás propuesta por la teoría del derecho natural viene
rechazada por la mayor parte de los académicos feministas. No quieren escuchar
nada de obligaciones familiares. Sólo aceptan obligaciones escogidas por ellas
mismas, mientras que en realidad la mayor parte de las relaciones familiares no
son voluntarias. En resumidas cuentas, dicen que no hay obligaciones naturales.
Mucho de este pensamiento deriva del
filósofo alemán Frederich Nietzsche, cuya filosofía se puede resumir en el
culto del poder y del genio. La filosofía de Nietzsche llega a la psicología
feminista a través de la escritora filósofa francesa Simone Beauvoir. autora
del libro “El segundo sexo”.
La filosofía de Nietzsche, en el fondo, es
un nihilismo puro. Exalta el drama de la vida, el poder de superar la moral y
crear los propios valores. La moral vale sólo para la gente común. La vida es
un vacío sin sentido: no hay Dios, no hay un plan. El único sentido de la vida
es el que le impone los individuos fuertes. Con Nietzsche las decisiones se
vuelven autosuficientes.
Simone de Beauvoir fue compañera de Jean
Paul Sartre durante todo la vida, y se esforzaba por difundir por activa y por
pasiva el evangelio Nietzschiano de la auto creación de los valores. Pero
insistía en que, dado que las mujeres han sido esclavas durante tanto tiempo,
no son capaces de elegir correctamente y hace falta obligarlas. Decía, por
ejemplo, que a ninguna mujer se le debe permitir que se quede en casa para
criar a sus hijos. El bien y el mal son definidos por los que tienen una
voluntad fuerte. Estaba convencida de que había llegado el momento en que las
mujeres debían empezar a escribir las reglas. Los feministas, siguiendo
Beauvoir y Nietzsche, asume que la moralidad es algo inventado y, por tanto,
cambiable.
Gilligan sigue básicamente estas líneas y
propone una ética arbitraria. Esta pretensión de feminismo es contradictoria
pues parte de un rechazo de los principios básicos que en sí han permitido que
las mujeres alcanzaran un estado de igualdad con los hombres en las sociedades
occidentales. Rechaza el derecho natural, la familia tradicionalmente
entendida, y la formación del carácter.
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