03. Educación sexual:



Hay dos modos fundamentales de afrontar la educación sexual. El primero es el de pensar que los jóvenes van a tener relaciones sexuales de todas formas, así que lo único que pueden hacer los adultos es animar a los jóvenes a que cuando tengan relaciones estén seguros de eludir las enfermedades y sean responsables, evitando el embarazo. La otra concepción propone la abstinencia como único comportamiento apropiado para los jóvenes que aún no están casados, y como único modo eficaz de vivir al 100% con “seguridad y responsabilidad”.

Hasta el fin de los años 80, no había alternativa porque nadie había desarrollado un programa de educación sexual basado en la abstinencia.

El tipo de educación sexual que a prevalecido en los Estados Unidos desde los años 60 hasta el presente proviene de la misma escuela no-directiva que se encontraba en los programas contra la droga. Todas las alternativas se proponen como si tuvieran el mismo valor, y la determinación del bien y el mal depende de la opinión de cada uno. Se anima a los alumnos a explorar los diversos caminos, a poner en tela de juicio los valores tradicionales, a cultivar una mayor tolerancia hacia el comportamiento sexual ajeno.

El resultado de estos programas ha sido el incremento de la actividad sexual entre los jóvenes y los adolescentes, un mayor número de embarazos y de abortos dentro del mismo grupo. Actualmente cada año una de cada diez chicas entre las edades de 13 y 19 años queda embarazada. Se ha verificado un aumento en el numero de jóvenes afectados por las enfermedades venéreas.

Aunque el programa de educación social se describe como “no-directivo”, en realidad es todo lo contrario, y promueve abiertamente la experimentación sexual. En el mejor de los casos admite la abstinencia como una posibilidad entre muchas. Enseñan con detalle la técnica de las relaciones sexuales de diversos tipos y el uso y funcionamiento de los métodos anticonceptivos.

El problema no ha sido la falta de información sino la falta de criterios morales y de la virtud necesaria para ser castos.

Otro punto esencialmente ignorado es el daño psicológico que resulta de la promiscuidad o “sexo casual”, pues la actividad sexual atañe de modo profundo y duradero a toda la persona.

Otro efecto ha sido el aumento de violaciones, que según el FBI, se han incrementado en un 42% entre 1977 y 1986, convirtiéndose en el crimen con mayor crecimiento en los Estados Unidos.

Uno de los objetivos de los educadores sexuales ha sido el romper con las inhibiciones de niños y adolescentes en el campo sexual. Para lograrlo se tienen discusiones en clase con los niños de 10-12 años sobre las partes del cuerpo y las diversas prácticas sexuales, enseñándoles los términos comunes del argot juvenil.

En el campo académico, el desmoronamiento de la moral sexual ha perjudicado al nivel educativo. El sociólogo de Harvard, David Riesman, cuestiona el concepto de colegios mixtos y opina que solo funciona en sociedades con criterios rigurosos de conducta sexual.

En los últimos años se han introducido varios programas basados en la abstinencia. Los primeros resultados han sido prometedores, mucho mas eficaces que los experimentos anteriormente citados.

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