04. Cómo no enseñar la moral:
Durante los años 60, en la política
educativa de las escuelas americanas hubo una verdadera revolución, con
experimentos de todo tipo. Para probar nuevas técnicas y valores, se dio al
traste con todos los principios tradicionales y probados.
Los dos motivos principales por los que se
operó el cambio con tanta facilidad y rapidez fueron estos:
1)
El buen comportamiento de los alumnos y la creencia en
la bondad natural del hombre.
2)
El ambiente social e los años 60, donde confluyeron
corrientes como el “libre hablar” (free
speech) , los flower children (Woodstock)
, y la reacción contra la violencia y la guerra. El lema era: “ Mejor
deshacerse de la cultura tradicional y comenzar de nuevo”.
En este ambiento se introdujo el modelo de
comportamiento conocido como “tomar decisiones” que se desarrolló especialmente
en estas dos líneas:
1)
La “aclaración de los valores”: que ponía el énfasis en
los sentimientos, la realización personal, la actitud acrítica.
2)
“Razonar moralmente”: que hacía hincapié en el pensar
crítico antes de tomar decisiones.
La “aclaración de los valores” fue lanzada en 1966 por
algunos profesores en el campo de la educación. El método propone que los
maestros, en vez de enseñar valores a los alumnos, se limiten a ayudarles a
clarificar sus valores personales, basados en los sentimientos, opiniones y
deseos personales de cada uno. Este método condiciona a los alumnos a pensar
que todos los valores son relativos y subjetivos.
El método del “razonar moralmente”,
fundado por el psicólogo Lawrence Kohlberg, de la Universidad de Harvard, ha
querido enseñar a los adolescentes a pensar moral y críticamente, y a basar sus
decisiones en la razón. En consecuencia, desarrollo un programa educativo
basado en dilemas morales, que se presentan a los alumnos para que ellos los
piensen y saquen sus conclusiones.
Con este programa, los alumnos
frecuentemente llegan a la conclusión de que no hay absolutos, de que toda
cuestión moral es problemática, compleja y sin respuestas decisivas. Además,
hace caso omiso de los criterios fundamentales que son necesarios para juzgar
los casos más complejos. A menudo los estudiantes aprenden a justificar
racionalmente cualquier comportamiento.
También ignoran que lo difícil en la moral
no es saber razonar críticamente para saber como actuar, sino el poner en
práctica lo que se sabe. Es decir, no sólo
conocer bien sino actuar bien.
Además, el exponer a los alumnos a una
pluralidad de valores alternativos, lleva a la convicción de que lo que importa
es ser tolerante, abierto a todo, y nunca condenar o juzgar. Pero de esa manera
hacen perder la capacidad para distinguir entre el bien y el mal, que tienden a
convertirse en conceptos vagos e indistintos.
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