12. Las guerras sobre el mito:
Últimamente se ha dado un renovado interés
por los mitos y por las historias entre los psicólogos, los terapeutas y los
educadores.
La cuestión más importante en el campo de
la educación es: ¿qué tipo de historias presentar a los niños? Diferentes
historias pueden suscitar diversos tipos de imaginaciones y caracteres. Lo que
una sociedad considera importante e interesante depende de mucho de la visión
imaginativa que reina en ella.
Podríamos distinguir entre dos caminos,
uno más fácil, la “imaginación idílica”, y otro más difícil, la “imaginación
moral”. La imaginación moral se ocupa de las cosas como deberían ser, y la
imaginación idílica se ocupa de las cosas como nunca podrían ser. La
imaginación moral presenta un ideal que se consigue a base de esfuerzo y
trabajo, la imaginación idílica presenta un ideal que no se puede lograr en la
realidad, sino solo en la fantasía, en los sueños.
La imaginación moral es una disposición
para apropiarse de la realidad y encontrar en ella los puntos de referencia:
Dios, el derecho natural, la tradición. Reconoce que hace falta luchar para
controlar los apetitos, para lograr algo en la vida.
La imaginación idílica tiene su lugar en
la vida humana. Ayuda para un momento de recreo, de descanso, de escape, pero
no puede convertirse en un sustituto de la imaginación moral. Esto es
precisamente lo que pasó en los años ’60. Y esta imaginación, cuando se topa
con la tragedia o el hastío, fácilmente se vuelve maligna, cínica.
Actualmente hay una fuerte nostalgia por
los ’60 y por el primitivismo que representan. Muchos pasan por alto estos
aspectos negativos de esa década y recuerdan sólo la tranquilidad y la
despreocupación, que tanto les atrae.
Este interés por lo natural, lo primitivo,
lo idílico, prevalece en el movimiento de el New Age, y sus seguidores están activos en el campo de la
educación. Refleja la vieja idea de que la bondad natural se encuentra dentro
de cada persona. Los métodos que promueven no ayudan a los niños a afrontar la
realidad, sino que ofrecen mensajes de apoyo incondicional y de autoestima. En
el fondo, hay mucho resistencia a la idea de la maduración y de la
responsabilidad. Toda la responsabilidad se traslada de los individuos a las
instituciones. La tragedia, el sufrimiento, se propone como efectos de las
instituciones, del “establishment”.
En resumen, hay mucha relación entre la
visión y la virtud, pero no vale cualquier visión, algunas son más realistas
que otras.
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